Un alto el fuego sobre el papel
En octubre de 2026 la presión en la guerra de Ucrania cambió de dirección. A mediados de mes, EE. UU. había suavizado las sanciones al diésel ruso y dejado en suspenso las principales medidas de una nueva ley de sanciones, y el presidente Trump dijo: «Creo que es hora de que Ucrania tenga un nuevo presidente».1,2,3,4,5,6 Un «alto el fuego energético» que anunció el 11 de octubre no frenó los ataques rusos contra las instalaciones energéticas ucranianas.7,8
Después de que el enviado estadounidense Steve Witkoff se reuniera con Vladímir Putin el 21 de octubre, el Kremlin afirmó que Rusia estaba dispuesta a reanudar en noviembre las conversaciones a tres bandas con EE. UU. y Ucrania; el presidente Zelenski lo respaldó.9,10,11,12 En cuestión de horas, misiles y drones rusos alcanzaron Kiev y otras regiones y mataron al menos a cuatro personas, según las autoridades ucranianas.10,13,14,15 El 23 de octubre, la Casa Blanca anunció un alto el fuego solo para la ciudad de Oleshky, ocupada por Rusia, con el fin de que entrara ayuda y salieran civiles; Rusia y Ucrania dijeron después que comenzaría el 27 de octubre.16,17,18,19
Moscú extrajo la lección que marcaría el resto de la década: si se sigue combatiendo, las concesiones llegan.
- 24 oct. 2026 · ocurridoA una ciudad ocupada se le promete un alto el fuego desde el 27 de octubre; en el resto del país siguen cayendo los misiles.
- 2027 · escenarioUna tregua en los términos de Rusia: los territorios ocupados siguen siendo rusos, sin garantías de seguridad.
- 2030 · escenarioUn ejército ruso reconstruido pone a prueba la frontera con los países bálticos.
- 2036 · escenarioEl gasto mundial en armamento alcanza su nivel más alto desde la Guerra Fría, a costa de la salud y la educación.
Si los países presionan al agresor y no al país que se defiende, y solo levantan las sanciones a cambio de un alto el fuego justo y verificado, ningún país aprenderá que invadir a un vecino sale rentable.